En Salamanca: “Convirtió en seda el carbón del toro de Montalvo”

Triunfó en Nimes y emprendió un largo viaje hasta Salamanca. Y lo hizo dejando aparte la salida a hombros y pensando ya en la tarde siguiente. David Mora se enfrentó a un lote con buenas condiciones de Montalvo, una ganadería que conoce, y las aprovechó. Y mucho. Tanto que abrió la Puerta Grande gracias a su rotundidad, capacidad, temple, torería, clase… y una infinidad de cualidades. Además, Mora da la cara siempre. Y así, cuando vio que la espada le privaba de la oreja, decidió dejar la muleta y entregar su cuerpo en la suerte suprema. A vida o muerte. Impresionante.

En Cultoro.com, Marco Antonio Hierro escribe lo siguiente: “Sin muleta y sin cuerpo se tiró sobre el morrillo para amarrar el triunfo. Con dos pelés, como un tío que sabe que un torero es mucho más que un vestido chispeante. No debe saberlo aún el que aplaudió con timidez la rotunda actuación con el tercero, de bella estampa y generosa cuerna, el toro que debió ser siempre paradigma de Salamanca. Ese tercero, con su badana al frente, su pitón blanco y su acusada humillación, es el toro de La Glorieta, descolgado, largo, hermoso. Toro para atrancar el talón y concederle tragaderas, porque no fue franco en el viaje, pero se fue hasta el final. A ese le asentó la planta Mora con valor y consciencia, con oficio y corazón. Y la responsabilidad de quien sabe que debió estar en esta feria sin necesidad de sustitución”.

“Con el serio sexto, el mejor del envío de Juan Ignacio, se abandonó Mora a su suerte y a su entrega, y le disparó el alma desde que lanceó las arrancadas ganando el pasó hasta rematar en los medios. Serio, capaz, sin una duda. No la tuvo porque ofende poner un pero a la enganchada adelante, al giro de talones, a la muleta muerta esperando la repetición, al toque sutil y preciso y al dibujo largo como la noche de un preso. Reunido, armónico sobre la diestra; olvidado de la carne, desmayado, abandonado de toda fuerza sobre la chota, que manejó solvente y brillante un vuelo que alivió y mando a partes iguales. Pero sabía David que se escapaba el triunfo en los dos pinchazos de inoportuna impiedad. Y prolongó el abandono del cuerpo para tirarse en el morrillo desnudo de toda tela. Y tampoco ahí lo dudó”.

En Aplausos.es, Paco Cañamero describe una faena “llena de torería y clase”. David Mora “dejó una bella tarjeta de presentación en el toreo a la verónica. Torerísimos fueron los doblones para abrir la faena de muleta, un trasteo compacto y reunido, de bello trazo”. Ante el sexto, “Mora quiso amarrar el triunfo y echó el resto con el último de la tarde, un gran toro de Montalvo aplaudido en el arrastre. Faena solvente y artista de David Mora, que brindó al Niño de la Capea. Gran puyazo de Mario Herrero. La faena del de Borox tuvo ritmo, poso y torería, siempre en los medios. Tras dos pinchazos, tiró la muleta y como si de Antonio José Galán se tratase, se tiró a matar sin la ayuda de la tela roja, hundiendo el acero en el toro”.

En Mundotoro.com, Mónica Alaejos afirma que Mora “recibió toreando a la verónica con el compás abierto y la mano baja ganándole terreno hasta rematar con una media. Se dobló con él para iniciar la faena en una serie muy torera rematada por abajo con un cambio de mano. El toro se movía con un punto de genio que Mora atemperó por el pitón derecho a base de mando y colocación.[…] Meritoria actuación del torero que tapó querencias con aplomo y fe. Muy ajustados los lances de Mora al sexto que se pasó muy cerca los pitones del Montalvo que cerró plaza. Brindó a El Niño de la Capea y alternó los muletazos por alto con los trincherazos en el inicio".

"Fue el sexto otro Montalvo con recorrido y fijeza exprimido por el pitón derecho por David Mora que ligó las tandas sobre los talones brillando en los pases de pecho. Toreó suave al natural en un trasteo con fundamento en el que disfrutó y se le vio disfrutar. Tras dos pinchazos y un aviso entró a matar sin muleta resultando prendido aparentemente sin consecuencias”.

En Burladero.com, Toni Sánchez asegura que “el de Borox manejó el capote en sus dos toros con extrema suavidad, echando los vuelos al hocico de sus oponentes como si del carretón de entrenamiento se tratase. Verónicas rítmicas, a compás abierto, ganando terreno y dejando constancia de su gran habilidad con el percal. Víctor Manuel Martínez fue espectacularmente volteado en el tercio de banderillas en el tercero, saliendo ileso milagrosamente. Tras brindar al público, Mora dejó para el recuerdo un comienzo de faena genuflexo vibrante, convirtiendo en seda el carbón que tenía el toro de Montalvo. Rodilla en tierra fue ganando terreno hacia los medios, donde dejó un cambio de mano antológico. Cinchón se quería comer la tela roja que le presentaba de lejos Mora con acierto. Muy encajado en el toreo sobre la mano derecha, templando y llevando larga la embestida del buen burel. A pesar de que por la izquierda no hubo tanto lucimiento, David Mora cortó su primera oreja tras un epílogo dominador y valiente entre pitones".

"En el sexto culminó su obra prácticamente con el mismo guión que en el tercero de la tarde. Buen saludo de capote, moviendo el capote con gusto, comenzando la faena de muleta de forma muy bella tras brindar a El Niño de la Capea, y cuajando grandes series sobre el pitón derecho de Civilón, otro gran toro de Montalvo, que protagonizó una gran pelea en varas en el caballo montado por Mario Herrero. Sensacional David Mora, sin perder pasos y ligando las embestidas de un toro incansable y que no quitaba la mirada de la pañosa. Más ceñido que en el primero de su lote, el espada ejecutó varios pases mirando al tendido y un final con emocionantes manoletinas y dos de pecho larguísimos, que hicieron las delicias del respetable. Se tiró a matar a cuerpo limpio sin muleta tras dos pinchazos y fue recompensado con una oreja”.

Desde la Federación Taurina de Valladolid, Jesús López escribió lo siguiente sobre David Mora: "Qué vamos a decir, de este hombre que ha jugado su baza hoy en Salamanca de torero artístico, pausado, señorial, grande, inmenso y entregado, con un poder en sus muñecas y en su cuerpo que le hacen cimbrearse como un junco de ribera mecido por el viento. [...] Espectacular el cambio de mano, el sitio, el cite, la colocación, la gracia y la torería que este torero muestra y que hoy nos ha deleitado con una lección de elegancia y belleza inmensa".

"Tanto que un vozarrón del tendido exclamó: “¡Eres la elegancia en los toros!“. Y tanto porque David Mora hoy nos deleitado con dos faenas para enmarcar ambas, una de asiento y gusto, clavando los pies en el suelo y haciendo girar alrededor de su talle el burel y otra, la del que cerraba plaza de dos orejas si hubiera acertado con el acero".

"David Mora mostró su raza cuando viendo que dos pinchazos marcados arriba bien señalados, pero que se le iba el triunfo y la puerta grande por el Tormes abajo, tiró la muleta al suelo y a pecho descubierto se echó encima del burel logrando la estocada que lo mató, arriesgándose a recibir la cornada él mismo. Gracias a Dios y a la Virgen de la Vega, el noble toro de Montalvo agachó la testuz y no hirió al magnífico torero madrileño".

Fotos: Carlos Perelétegui en Aplausos.es

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