Valdemorillo: “Conjugó distancia con altura, asentó la planta y sacó valor”

Tras el festival en la portuguesa Mourao, llegó la primera fecha de luces para David Mora. La Candelaria, Valdemorillo (Madrid). Y en los corrales esperaba un lote de Luis Algarra que fue más en ilusión que en realidad, pues ninguno se entregó de verdad. Escasez de fuerza, en uno; y de casta, en otro. Sin embargo, David Mora no entiende de excusas y, con el grado del oficio de un torero cuajado, logró exprimir todo el jugo de sus ejemplares junto a dos grandes estocadas fulminantes. Sólido, templado, valeroso y, cuando sus oponentes se lo permitían, estético. A cada toro, su lidia. Y en todas ellas, David Mora.

En Cultoro.com, Marco A. Hierro describe así la tarde en la sierra madrileña: “Fue largo el saludo de capa al precioso y apretado segundo […]. El veterano David sabe darle espacio y línea para construir las embestidas, como hizo con el primero […]. Detrás de su enclasada embestida se escondía el secreto de conjugar distancia con altura, y sólo con ambas a la vez se alineaban los planetas. Con menos altura, se venía el toro al suelo; con menos distancia descomponía los finales. Un inicio de bella factura y un par de tandas sueltas bastaron, con el tremendo espadazo, para cortar un trofeo”.

De la faena al quinto: “Fue de asentar la planta y tragar pasadas descompuestas, de sacar el valor y sacrificar el trazo para cortarle otra oreja. Porque con la espada volvió a ser un cañón”.

En Aplausos.es relatan la segunda de la Feria de Valdemorillo de este modo: “David Mora aseguró la salida a hombros frente al quinto, un animal manejable, noble y con bondad, si bien le costó descolgar, duró poco y tendió a reponer en sus embestidas. Faena larga del de Borox, en la que exprimió al animal a base de oficio y logró los mejores pasajes por el pitón derecho. Mató de buena estocada y cortó una oreja”.

“Mora paseó la primera oreja de la tarde ante el segundo, un precioso castaño salpicado que mostró tanta alegría y buena condición como escasa fortaleza. El toledano, que recibió bien al burel a la verónica rematando el saludo con dos buenas medias, anduvo fácil con él en una faena de muleta en la que suplió con oficio la falta emoción del de Algarra. La estocada, en la misma yema, facilitó la concesión del trofeo”

En Mundotoro.com, ante su primero: “Comenzó la faena sin obligar al toro, que tenía la casta justa. Lo toreó con limpieza en tandas cortas y el toro la tomaba con calidad si no se le quebrantaba. Así fue agotándose y el torero se metió entonces en el terreno del toro, para extraerle los muletazos con valor y solvencia. Cobró una gran estocada al hilo de tablas y paseó una oreja, la primera de la Feria”. Ante el quinto, “comenzó la faena sin probaturas sobre el derecho, y le exigió en varias tandas de mucha firmeza. También obligó al toro por el pitón izquierdo, aunque por ese lado el astado era más problemático”.

En ABC.es, Andrés Amorós vio al segundo toro “muy flojo, David Mora traza verónicas y muletazos con gusto, cuidándolo, casi como si fuera al carretón. Al hilo de las tablas, buena estocada: primer trofeo. Se esfuerza en el quinto, obligándolo, con entrega, hasta que el toro se cansa de embestir. Otro espadazo y otra oreja”.

En Burladero.com, Mariano Aliaga asegura que el segundo de la tarde “permitió a David Mora interpretar por naturales lo más destacado de su labor, marcada en vertical a media altura para evitar repetición de caídas y en horizontal a la búsqueda de la distancia que una vez encontrada con su voluntad conseguía el ajuste imprescindible para conjugar”.

“Más empujé y chispa el quinto, transmitiendo arriba con importancia el buen hacer de Mora que pudo gustarse en los medios con ambas manos al ritmo apresurado de su oponente, para terminar cerca de las tablas con valor y oficio, enterrando después el estoque arriba sumando el trofeo que faltaba para salir a hombros”.

En Torosenelmundo, Cristina Alonso recuerda así la tarde en Valdemorillo: “A David Mora le correspondía el segundo de la tarde, recibido por verónicas con mucho gusto, con la muleta el toro fue a menos y quedó demostrada su falta de fuerza obligando al de Borox a no someterle en exceso con la muleta a media altura. Estocada al hilo de las tablas y oreja concedida. El quinto fue un astado complicado que el torero entendió a la perfección comenzando así la faena de muleta con dos tandas de naturales, largos, profundaos y templados. Faena de mucho mérito. Mora pasaportó al segundo de su lote con una estocada que le valió una oreja”.

Fotos: Aplausos.es

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