En Las Ventas: “Lo intentó por todos los medios, pero resultó en vano”

No pudo ser. Ante una gran falta de fuerzas, que camufla la calidad del toro, y una falta de casta, de la que se aprovecha el animal para no embestir, David Mora lo puso todo de su parte ante el lote de Valdefresno. El capote fue el arma que mejor pudo usar. Y ante el primero, porque el cuarto hizo caso omiso a engaños durante su lidia y, además, se puso complicado para recibir la muerte. Pero así es la suerte. Madrid vio que no se quedó nada dentro. Queda otra.

En Burladero.com, Víctor Soria: “El ambiente era excelente. David Mora llegaba a Madrid después de torear como los ángeles en La Maestranza a un toro de El Pilar que podía descubrir a más de uno del escalafón. No lo hizo con el bravo torero madrileño en Sevilla ni lo han hecho los dos peores toros de la tarde en Las Ventas. Si buscamos el detalle más torero del plomizo festejo quizá lo podamos encontrar en el capote de Mora recibiendo al primero. Dos verónicas lentas, candeciosas, arrastrando el capote con la pausa y el ritmo perfectos. No contaba el matador con la huida de Campano hacia los chiqueros. Una pena. Después llegaron tres chicuelinas ajustadísimas y toreras. Destacó Félix Rodríguez con las frías. A partir de aquello, la nada. Era como dar cabezazos contra un muro. Lo intentó por todos los medios: colocándose, cruzándose, provando distancias y terrenos, pero resultó en vano. Palmas para un torero desesperado que veía como se marchaba su primer cartucho. Poco se parecía éste a aquellos toros del mismo hierro que le sacaron en volandas por la puerta grande en este mismo templo”.

“El segundo, cuarto de la tarde, para olvidar pronto y por mucho tiempo. Feo de cara y en la faena parado, con la cara arriba y saliendo suelto de cada envite. Se atascó la espada y sonó el primer aviso de la tarde. Misión imposible”.

En El Mundo, Lucas Pérez narra lo siguiente: “El día y la noche a 530 kilómetros de distancia. Los que separan Sevilla de Madrid. Los que separan también las dulces embestidas de 'Niñito' con los navajazos al pecho de 'Mariposero'. Y un mismo protagonista: David Mora, que pasó del sueño de El Pilar a la pesadilla de Valdefresno en apenas 24 horas”. […] Si el que abrió plaza y Feria se aplomó por completo de inicio, el cuarto, el mencionado 'Mariposero', desarrolló en la muleta todo lo malo apuntado en los primeros tercios. Inútiles los esfuerzos del torero”.

En Cultoro.com, M. A. Hierro: “Y casi inédito a David Mora, al que la inercia de la oreja de Sevilla le duró dos verónicas de buen trazo y tres chicuelinas esperanzadoras en los medios antes de que el animal le cerrase la persiana. El horrible cuarto, abierto de palas y alto como un buey -que cruzó la vista con incertidumbre y se venció con descaro- cantó de mano que así sería su comportamiento. Por eso soportó el torero los pitos de la impaciencia que no entienden que un hombre quiera buscar su moneda con el toro que haya delante. El que pide Madrid”.

En Diariocritico.com, Emilio Martínez asegura que “lo único parecido al arte táurico lo apuntó David Mora y su variadas suertes capoteras en el que abrió festejo y feria. Pero era un espejismo porque el buey (perdón, toro) se apagó pronto, y ya el cuarto ni ese permitió al madrileño”.

En Mundotoro.com: “Verigüel tus leños, le dijo Mora al cuarto, cuyo tamaño era, de lado a lado pitón, monumental, considerable, mayúsculo, extraordinario, desmesurado, desmedido, ingente, inusitado, gigantesco, colosal, exorbitante y enorme”.

“La forma más huidiza que abanta de salir al ruedo del primero, marcó con calco la tendencia de toda la corrida, a ese David Mora le enjaretó tres chicuelinas en los medios antes de un tercio varas de apretar un poso para adentro y de rajarse en la muleta. El cuarto, el toro de Llerena, tenía espacio en la cuna para una fiesta de Elfos, fue rajado, cansino y le paró la salida una y otra vez, echando la cara arriba, a David Mora, que bastante hizo con matarlo como pudo”.

En Aplausos.es, Iñigo Crespo: “El primer toro de San Isidro fue un valdefresno bien hecho y serio, pero muy blando y desrazado, condición que impidió que David Mora se pudiera lucir. El toledano se mostró variado e capa y ya con la muleta quiso sostener la embestida a media altura pero resultó imposible el lucimiento. Otro toro desrazado fue el cuarto, de poca fuerza y sin condición alguna para que David Mora pudiera hacer algo decoroso. Se puso el toro complicado para matar, defendiéndose y echando la cara arriba, y le costó al toledano acabar con su oponente”.

En EFE, Javier López: “Abrió la feria un toro con cierta clase pero ostensiblemente mermado por sus nulas fuerzas, con el que Mora solamente pudo lucirse en dos mecidas verónicas y en tres chicuelinas en el recibo, ya que el astado quedó visto para sentencia tras su paso por el caballo. Mora trató de afianzarlo con suavidad a media altura, pero ni así. El animal se acabó enseguida, parándose y negándose en redondo a tomar el engaño; en consecuencia, la faena se diluyó por completo”.

“El cuarto, corretón y distraído de salida, como buen manso fue de caballo a caballo, tomando el último puyazo en chiqueros. Y como tal apenas quiso pelea en el último tercio, apagado y soso. Con semejante panorama, Mora se limitó a pasarlo sobre ambas manos sin poder profundizar, apenas sin decir nada”.

Fotos: Las Ventas - Juan Pelegrín

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